La simetría de los triángulos es algo que viene fascinándonos desde que Pitágoras estableciera su teorema y ese mismo se estudiara en la asignatura de matemáticas. Por eso, cuando la naturaleza o la acción humana dan lugar a formas piramidales (triángulos en 3D), éstas adquieren un importante atractivo. Son numerosos los edificios en el mundo que han adquirido esta estructura por sus creadores, observamos pirámides en el museo del Louvre, o en la Tate Modern de Londres, o el Templo de Kukulkán en México. Luego viajamos a Egipto y encontramos el mayor exponente de estas construcciones piramidales: de todos los vestigios que nos legaron los egipcios, los monumentos más emblemáticos de esta civilización fueron las tres grandes pirámides de Guiza en honor a la memoria de los faraones Keops, Kefrén y Micerino. No en vano una de ellas está considerada una de las siete maravillas del mundo.
Detrás de Egipto, están todos aquellos lugares que guardan maravillosas piramides naturales dignas de visitar. Y a ellos vamos a dedicar este espacio porque vale la pena conocerlos:
1. El Cerro Tusa. Es posiblemente una de las pirámides hechas por la propia naturaleza más importante por los misterios que alberga. Está ubicado en el suroeste de Antioquia, en Colombia. Una hermosa pirámide natural de gran altura, en la que es posible divisar el rostro de una mujer en uno de sus laterales. También se le conoce como “La Diosa del Espejo”, porque esa roca gigante con el rostro de una mujer (que antiguamente era venerada por los indígenas Zenufanáes) produce destellos a causa de la refracción de los rayos solares. También es posible visitar La Piedra de los Sacrificios, consistente en un altar conformado por nueve escalones perfectamente tallados en piedra. Con guías especializados es posible ascender a pie, aunque se trata de un recorrido de alta exigencia que bien puede durar tres horas y media, pero sin duda merecerá la pena.
2. Isla Anaho. Dentro del Lago Pirámide, en Nevada, Estados Unidos, emerge otra especie de pirámide natural. Su nombre es isla Anaho, está situada en la parte sureste del lago, a unos seis kilómetros al este de la comunidad de Sutcliffe. La isla es actualmente el hogar de toda una colonia de pelícanos blancos, la segunda colonia más grande del país. La zona está deshabitada por los seres humanos y el acceso está restringido, pero es posible observar esa maravillosa estructura piramidal desde la lejanía.
3. Pirámide de Walsh. Esta otra se encuentra en Australia. Es un pico independiente. Se ha convertido en un importante lugar deportivo, pues todos los terceros sábados del mes de agosto, cientos de competidores inician la llamada “carrera de la pirámide”, que comienza en el pueblo cercano de Gordonvale con el objetivo de ganar una gran compensación económica. La montaña es muy empinada, por lo que solo los más aptos logran llegar a la cima. Un recorrido que bien puede tardar entre cuatro y seis horas. Además la vegetación es muy densa y la superficie resbala si ha llovido recientemente, por lo que es toda una aventura de riesgo. Lo que está claro es que aunque no la escalemos, vale la pena visitarla.
Fuente: 101lugaresincreíbles.com
Foto 1: Silvia Pef
Foto 2: medea material
Foto 3: USFWS
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